Por: María José Cadena
Internacionalista / Productora de contenidos digitales actualmente en DDC y ENCADENATV.
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Victoria llegó a México desde Sonsonate, El Salvador, con una visa humanitaria en busca de una mejor vida para ella y sus hijos, pero se convirtió en una víctima más del México Feminicida.
Victoria fue asesinada por cuatro policías municipales en Tulum, sobre la calle y frente a todos, un sábado en pleno luz del día. Le fracturaron la columna vertebral. Brutal. Las imágenes y los videos son brutales, y me rehúso a replicar las imágenes, porque Victoria era una mujer con sueños, familia, y murió de una forma cruel e inclemente bajo la fuerza desproporcionada de la brutalidad policiaca, del Estado Feminicida, de la misoginia, el feminicidio, el machismo, la violencia, el racismo, el clasismo y el odio.
Victoria se enfrentó a las injusticias del sistema: ser mujer, migrante y morena, que son sentencia de muerte en un país tan violento y desigual.
Aunque la Fiscalía del Estado ya detuvo a los cuatro elementos de la policía municipal, todo apunta a que nada será suficiente para recuperar lo perdido, porque este caso se une al de Karla en Holbox, Wendy en el Estado de México y varios más.
Nos están matando.
En México, 11 mujeres asesinadas cada día es una cifra escalofriante. Ninguna está a salvo y ese simple pensamiento es terrorífico.
Todas y todos hemos fallado. Fue el Estado, y el Estado son los policías y las autoridades, pero también somos nosotros, quienes hacemos caso omiso, justificamos los hechos o decidimos quedarnos en nuestro privilegio para no mirar una realidad cruel e injusta.
En el libro “The Purpose Of Power” (El Propósito del Poder), Alicia Garza, una de las fundadoras del movimiento #BlackLivesMatter en Estados Unidos, define con exactitud el reto de crear un movimiento que perdure y desafíe violencias estructurales, las transformaciones no surgen del uso de hashtags en redes sociales, sino de la voz unísona de tantas personas que se encuentran en la lucha y se dan cuenta que unidas están menos solas. Aunque las herramientas digitales son importantes para formar una comunidad, el objetivo es pasar del empoderamiento al poder, porque es la única manera para equilibrar la balanza hacia las causas más urgentes y escuchar a los más desfavorecidos.
Empecemos por nombrar y hacernos conscientes de nuestras carencias, exigir a las autoridades e instituciones cumplan con su labor, acercarnos a las colectivas y sobrevivientes, educarnos, promover una agenda feminista interseccional y, sobre todo, desafiar a un sistema patriarcal todos los días en todos los espacios.




