La que, sin duda, será una de las fotografías del año, es Donald J. Trump rodeado por el Servicio Secreto, con la oreja ensangrentada y el puño alzado mientras detrás se iza la bandera de los Estados Unidos.
Un momento que duró menos de dos segundos pero que fue capturado a la historia por el fotoperiodista Evan Vucci, corresponsal de AP y ganador del premio Pulitzer, en medio de gritos, jaloneos y desconcierto.
El atentado contra el ex presidente y actual candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos sucedió en medio de un mítin en Butler, Pensilvania, en plena luz del día.
La bala apenas rozó la oreja de Trump. El perpetrador disparó a cientos de metros de distancia, un joven estudiante de veinte años afiliado al partido republicano y asesinado por los francotiradores en el lugar, de acuerdo con la información del Condado de Pensilvania mientras que continúa la exhaustiva información del FBI.
Al poco tiempo del atentado, las reacciones no se hicieron esperar. Tanto del partido republicano como el partido demócrata condenando la violencia, la sociedad civil y la comunidad internacional.
Aún así hubieron opiniones encontradas, sospechas sobre la veracidad del atentado, alusiones a la narrativa patriótica y triunfalista de Trump, o los sesgos en la seguridad que hubo ese día.
Como sea, Trump se fortalece mostrándose como un presidente “a prueba de balas”, contrastando (aún más) con la imagen de Joseph Biden, un presidente ausente y desdibujado.
Algunas reacciones aseguran que después del ataque fallido, Trump ganará con una amplia ventaja en noviembre. Nada es seguro. Donald Trump no necesitaba un ataque para fortalecer su campaña o su electorado rumbo al 5 de noviembre, pero sí sucedió, él más que nadie sabe cómo beneficiarse de ello.




