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martes, marzo 31, 2026

15 DE PROPINA

El pasado fin de semana quise ir a la playita para disfrutar del buen clima a pesar del evento de surada, que ya se ha vuelto tan común en estas épocas del año en nuestra región. Lamentablemente, la llamada zona de “antros”, donde se ubica Playa Fórum, que es una de mis favoritas en Cancún, se ha convertido en un tremendo caos con circulación a vuelta de rueda y falta de lugares de estacionamiento. De plano, no había dónde dejar el auto y tuve que ir mucho más allá de Plaza Caracol para encontrar un espacio donde, por cierto, las personas que venden tours en la vía pública me pusieron muy mala cara —supongo porque piensan que esos lugares les pertenecen—.

Total, que comencé a caminar y decidí entrar por el acceso público que lleva hacia uno de los muelles de ferris que van a Isla Mujeres. El sitio estaba abarrotado de bañistas, sobre todo locales y nacionales, quienes disfrutaban de un mar espectacularmente claro, sin fuerte oleaje y sin sargazo. Un auténtico paraíso para quienes no se “engentan”.

Todo lo anterior se los platico porque, en algún momento, decidí sentarme a tomar una bebida en uno de los restaurantes en esa zona. El mesero, un jovencito de apenas 17 o 18 años, fue muy atento y servicial, además de que compartimos una buena charla. Llegado el momento de pedir la cuenta, le dije al chico que pagaría con tarjeta y que, por favor, incluyera la propina, ya que no contaba con efectivo en ese momento. Apenado, me dijo que no podía incluir el servicio, ya que su patrón prohíbe a los meseros que lo hagan porque eso le “pega en sus impuestos”.

¡Qué gran injusticia! De por sí, las chicas y los chicos que atienden al turismo ganan salarios ínfimos y ¡luego resulta que les impiden obtener propinas a través de las tarjetas bancarias! En este caso, el muchacho fue sumamente amable y me dijo que no me preocupara, que ya estaba acostumbrado. Yo le dije que me esperara a que acudiera a un cajero para darle su merecida propina en efectivo, y así fue.

Pienso que este tipo de prácticas deben ser sancionadas por las autoridades para evitar semejantes injusticias. De igual forma, considero que, con el avance de la tecnología, todos los comercios, en especial bares y restaurantes, deberían emitir facturas en automático, donde el comensal tenga ya asignado quizás un código QR emitido por el SAT. Hablan mucho de combatir la evasión fiscal, pero poco es lo que han hecho para evitar las malas prácticas de algunos dueños de negocios.

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