El legislador impulsa una agenda innovadora que busca ciudades más participativas, espacios públicos dignos y gobiernos más humanos en Quintana Roo
Hay momentos en la vida institucional de los estados que marcan un viraje en la forma de entender la política. La serie de reformas impulsadas por el diputado Eric Arcila Arjona nos permite observar uno de esos momentos en Quintana Roo. Su apuesta no se limita a modificar artículos o reordenar estructuras: propone una visión donde la juventud, la dignificación del espacio público y la formación humanista de los servidores públicos son pilares fundamentales de una transformación real.
Una de sus reformas más significativas gira en torno al Consejo Estatal de la Juventud, un órgano que existía en la ley, pero que hasta ahora no tenía vida ni voz. Arcila propone que este consejo no sea un adorno institucional, sino un verdadero mecanismo de consulta activa entre los jóvenes y los tres poderes del estado. Establecer reuniones obligatorias dos veces al año con los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial no solo da fuerza legal al consejo, sino que garantiza que las propuestas de la juventud sean escuchadas e integradas en las políticas públicas.
Y no se trata de una propuesta al aire. En un estado donde la media de edad oscila entre los 27 y 28 años, y donde los jóvenes de 12 a 29 años constituyen la mayoría de la población, estas medidas responden a una realidad demográfica contundente. Gobernar sin los jóvenes ya no es opción. Incluirlos es gobernar con inteligencia.
En esta misma lógica, la iniciativa “Mi barrio me respalda” busca transformar la manera en que concebimos el espacio urbano. Al proponer la incorporación del concepto de espacios de apoyo comunitario en la Ley de los Municipios, Arcila sugiere que cada barrio sea un entorno seguro, accesible, limpio, sustentable y recreativo. Es una apuesta por la infraestructura con alma, aquella que conecta a las familias, protege a los niños y devuelve a los adultos mayores su lugar en el tejido social.
A esto se suma su propuesta para crear el concepto de ciudades protagonistas, inspirado en ONU-Hábitat. En este modelo, la ciudadanía deja de ser espectadora y se convierte en protagonista de su entorno. Presupuesto participativo, digitalización, transparencia y participación ciudadana dejan de ser conceptos teóricos para convertirse en herramientas reales que inciden en la vida municipal. El objetivo es claro: que los 11 municipios de Quintana Roo avancen hacia modelos más justos, eficientes y democráticos.
Finalmente, Arcila promueve una reforma de gran calado: hacer obligatoria la capacitación en derechos humanos, equidad de género, inclusión y prevención de la violencia para todos los servidores públicos estatales y municipales. En un contexto donde muchos funcionarios dominan lo técnico pero carecen de sensibilidad social, esta medida representa una llamada urgente a recuperar la vocación de servicio desde una ética humanista.
El futuro se construye desde el presente
Hoy más que nunca, necesitamos legisladores que comprendan que transformar un estado no es solo obra de grandes obras, sino de pequeñas reformas con gran impacto social. Eric Arcila lo ha entendido bien. Su visión no es coyuntural ni reactiva, sino estructural, propositiva y profundamente conectada con el sentir ciudadano.
Si queremos un Quintana Roo que crezca sin dejar a nadie atrás, necesitamos políticas que escuchen, que incluyan y que se traduzcan en realidades tangibles. Desde el Congreso, Arcila está abriendo esas rutas. Y al hacerlo, nos recuerda que la política no solo se ejerce desde el poder, sino desde la empatía y la acción constante.




