El gobierno federal de la 4T nos ha metido en un pantano diplomático que nos ahoga. Estados Unidos, bajo el mando de Donald Trump, canceló en días recientes 13 rutas aéreas clave operadas por Aeroméxico, Volaris y Viva Aerobus, principalmente desde el fallido AIFA. ¿La culpa? Las obsesivas medidas del expresidente Andrés Manuel López Obrador para forzar el uso de su “obra emblemática”, ignorando acuerdos bilaterales. Resultado: aerolíneas nacionales pierden millones en rutas vitales a EE.UU., afectando pasajeros, carga y empleos. ¡Un autogol económico brutal!
Pero esto es solo la cereza del pastel podrido. Mientras Trump combate el narco con uñas y dientes, bombardeando lanchas cargadas de cocaína en aguas internacionales – ¡14 muertos en un solo ataque! –, nuestra presidenta Claudia Sheinbaum, sale a criticarlo públicamente. “¿Desacuerdo?”, dice ella, violando “leyes internacionales”. ¡Por Dios! ¿Protegemos a sicarios venezolanos o colombianos en lugar de aplaudir la guerra contra el veneno que inunda nuestras calles?
Y no hablemos del besamanos a dictadores: abrazos eternos a los herederos de Castro en Cuba, aplausos a Maduro en Venezuela, halagos a Ortega en Nicaragua y ahora cortejo a Petro en Colombia. ¡Somos el hazmerreír del continente! Esta izquierda cavernícola nos aísla, mientras Trump –sí, el mismo que dice admirar a Sheinbaum– nos recuerda quién manda: con aranceles, deportaciones masivas o más cancelaciones.
¡Basta de provocaciones idiotas! México necesita un cambio de rumbo YA: soberanía real, no ideología barata. Dejemos de provocar al oso yanqui, que no duda en morder. Presidenta, escuche: priorice empleos, seguridad y pragmatismo. En estos tiempos de aguas revueltas en la economía mundial, Quintana Roo, cuna del turismo, no aguanta más caprichos ni desplantes que pueden poner en riesgo nuestra principal actividad y fuente de riqueza.




