A un año de la creación de la Secretaría de las Mujeres en Quintana Roo, Esther Burgos repasa avances concretos: detección oportuna de cáncer de mama con unidades móviles y entrega de prótesis externas, el programa Mujer Es Aprender (becas con Ceneval y acompañamiento de la Universidad Autónoma de Quintana Roo), la traducción del examen Ceneval al maya (un hito nacional), la estrategia de reinserción social con mujeres privadas de la libertad, la apertura de nuevas oficinas en zonas prioritarias y las caravanas por la propiedad social para dar certeza jurídica a mujeres agrarias. Su premisa: políticas con perspectiva de género, trabajo en territorio y cero tolerancia a la violencia.
“No están solas. Nuestro trabajo es acompañarlas con servicios jurídicos, psicológicos y oportunidades reales para su autonomía.”
—Octubre es el mes rosa. ¿Cómo se está impulsando la detección oportuna del cáncer de mama?
Hemos desplegado unidades móviles en todo el estado que ofrecen estudios y mastografías gratuitos. Además de servicios permanentes, reforzamos la comunicación para que las mujeres sepan dónde y cuándo atenderse. La entrega de prótesis externas ha cambiado vidas: devuelve seguridad, autonomía y bienestar a quienes las reciben.
“La detección oportuna salva vidas. La información y el acceso hacen la diferencia.”
—Aun así, la cobertura nacional sigue siendo baja. ¿Cómo vencer barreras culturales y de acceso?
Con información clara, testimonios reales y servicios cercanos. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció una estrategia nacional de prevención en la que Quintana Roo será beneficiado. Aquí trabajamos 24/7 para que las mujeres conozcan sus derechos y accedan a servicios con igualdad sustantiva.
—¿Qué avances tiene el programa educativo para abatir rezago y analfabetismo?
Mujer Es Aprender creció a medio superior y superior. Con Ceneval entregaremos 2,000 becas para concluir preparatoria. Junto con la Universidad Autónoma de Quintana Roo aplicamos un diagnóstico previo, diseñamos tutorías por módulos y acompañamos hasta el examen del 9 de noviembre. También abrimos rutas en gestión empresarial, turismo, contabilidad, entre otras.
“La educación es la mejor inversión: abre puertas a mejores empleos y salarios.”
—Crearon un área específica para mujeres indígenas. ¿Qué objetivo tiene?
Atender con enfoque intercultural y de género a una población históricamente invisibilizada. Por primera vez en el país traducimos el examen Ceneval al maya, con apoyo de la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo. También producimos documentos, audios y videos en lengua originaria para eliminar barreras de ingreso y permanencia educativa.
“Seremos el primer estado en aplicar Ceneval en lengua maya: es acceso real, no simbólico.”
—¿Cómo avanza la reinserción de mujeres privadas de la libertad?
Con la asociación CANA implementamos un modelo productivo (técnicas de crochet con estándares de calidad) cuyos productos sí generan ingresos. Lo combinamos con atención psicológica, salud mental y acompañamiento jurídicopara revisar rezagos en expedientes y procesos.
“La reinserción debe dignificar y generar ingresos reales para las familias.”
—Hablan de “trabajo en territorio”. ¿Dónde abrieron nuevas sedes?
Además de la red existente, abrimos tres puntos en zonas prioritarias mediante la estrategia Centros Libres:
- Benito Juárez: Supermanzana 256.
- Playa del Carmen: Villas del Sol.
- Othón P. Blanco: Rojo Gómez (zona cañera).
La meta es acercar servicios jurídicos y psicológicos a comunidades donde la movilidad, el costo o la violencia limitan acudir a oficinas centrales.
—¿Qué son y para qué sirven las caravanas por la propiedad social?
Son jornadas interinstitucionales (salud, DIF y más) con foco en mujeres agrarias. Entregamos títulos de propiedad, certificados parcelarios y promovemos listas de sucesión. Esto da certeza jurídica, reduce vulnerabilidades y habilita liderazgos: de más de 200 ejidos, menos de 15 eran encabezados por mujeres; queremos cambiar esa proporción.
“Tener papeles en regla es poder: protege patrimonio, abre créditos y habilita liderazgo comunitario.”
—¿Cómo pasan de la sensibilización a soluciones concretas contra la violencia?
Con un paquete integral: atención jurídica y psicológica, órdenes de protección (en coordinación con fiscalías y juzgados), bolsas de trabajo y autoempleo, acceso a programas sociales y beneficios económicos como Mujer Es Poder (descuentos en comercios y servicios). Atendemos más llamadas y más casos que el año pasado: habla de confianza y resultados.
“La autonomía económica es clave para romper el ciclo de violencia.”
—¿Las beneficiarias pueden combinar programas?
Sí. El enfoque es 360°: evaluamos necesidades y rutas personalizadas, articulando secretarías estatales, municipios y Federación. Si una mujer califica para varios apoyos, la intención es sumar, no excluir.
—¿Qué papel juegan las y los jóvenes y los hombres en este cambio cultural?
Es fundamental. Trabajamos educación en igualdad para todas y todos: no es un tema de mujeres contra hombres, es sociedad contra la violencia. Crece una generación que exige derechos como algo normal; eso reduce la tolerancia a la violencia y mejora la denuncia.




