Meta, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, toleró de manera deliberada una gran cantidad de publicidad fraudulenta procedente de China, a pesar de haber identificado internamente que una parte significativa de esos anuncios estaba vinculada a estafas, juegos de azar ilegales y otros contenidos prohibidos, reveló una investigación de la agencia Reuters.
De acuerdo con documentos internos revisados por el medio, Meta concluyó el año pasado que una parte relevante de sus clientes publicitarios chinos estaba defraudando a usuarios de sus plataformas en distintas regiones del mundo. Aun así, la compañía decidió mantener ese flujo de ingresos, que se tradujo en miles de millones de dólares para su negocio publicitario global.
Un negocio multimillonario pese a las restricciones en China
Aunque las redes sociales de Meta están oficialmente prohibidas para los ciudadanos chinos por el régimen de Beijing, el gobierno del país asiático permite que empresas chinas se anuncien en plataformas extranjeras para llegar a consumidores fuera de China. Este vacío regulatorio fue aprovechado por Meta para expandir de forma significativa su negocio publicitario.
Según Reuters, en 2024 la compañía generó más de 18 mil millones de dólares en ventas publicitarias provenientes de anunciantes chinos, cifra que representó más de una décima parte de los ingresos globales del conglomerado tecnológico. Este crecimiento convirtió a China en uno de los mercados publicitarios más lucrativos para Meta, pese a no operar de manera directa dentro del país.
No obstante, ese éxito financiero estuvo acompañado de riesgos reputacionales y legales, ya que una parte considerable de esos anuncios violaba las propias normas internas de la empresa.
Fraudes, apuestas ilegales y contenido prohibido
Los documentos internos citados por Reuters indican que Meta estimó que alrededor del 19 % de los ingresos publicitarios provenientes de China —más de 3 mil millones de dólares— estaban relacionados con anuncios fraudulentos, estafas financieras, juegos de azar ilegales, pornografía y otros contenidos expresamente prohibidos por las políticas de la compañía.
A pesar de contar con sistemas de detección y moderación, la empresa optó por no cortar de raíz ese tipo de publicidad, al considerar el impacto económico que tendría una restricción más estricta sobre uno de sus principales mercados de anunciantes.
La investigación sugiere que, en la práctica, Meta priorizó la rentabilidad sobre la protección de los usuarios, permitiendo que campañas engañosas continuaran circulando en Facebook, Instagram y WhatsApp, afectando a millones de personas en distintos países.
Implicaciones regulatorias globales
El caso podría intensificar la presión regulatoria sobre Meta en Estados Unidos, Europa y otros mercados, donde autoridades ya investigan el papel de las plataformas digitales en la difusión de fraudes, desinformación y contenidos ilícitos. Asimismo, reabre el debate sobre la necesidad de imponer sanciones más severas a las empresas tecnológicas que se benefician económicamente de actividades ilegales en sus sistemas publicitarios.
La revelación también subraya la compleja relación entre las grandes tecnológicas estadounidenses y el mercado chino, donde las restricciones políticas conviven con oportunidades comerciales altamente lucrativas, pero cargadas de riesgos éticos y legales.




