En el calendario mexicano, el 10 de mayo es sagrado: se celebra el Día de la Madre. Semanas después, en el segundo domingo de junio, llega el Día del Padre. Y con ellos, el eterno debate: ¿cuál celebración recibe más atención? ¿Cuál es más emotiva? Y aunque es común que el Día de la Madre robe reflectores, este año una institución decidió romper ese paradigma con una propuesta audaz, sensible y profundamente significativa.
Hablamos del Grupo Educativo HENBORD, integrado por el prestigiado Colegio ILAT y la Universidad Henbord, que decidió hacer algo distinto, algo memorable, algo que eleve el espíritu. Con más de 30 años de experiencia educativa, Henbord dio un paso adelante en la creación de comunidad y amor con un evento sin precedentes: dos noches de concierto con el cantautor Nicho Hinojosa, celebradas el 19 y 20 de junio en las instalaciones de su universidad.
Pero no se trató solamente de un espectáculo musical. Fue un gesto de amor colectivo. Una noche para papá y mamá, para que las familias se reencontraran en un espacio íntimo y emotivo, celebrando no solo a quienes nos dieron la vida, sino también al vínculo profundo que los une. Porque cuando se honra a papá y mamá juntos, se honra al núcleo mismo de la sociedad: la familia.
La velada estuvo marcada por momentos profundamente emotivos. Los alumnos del colegio, con su banda musical, fueron los encargados de abrir el concierto con gran entusiasmo, regalando a los presentes una muestra del talento artístico que florece en la institución. Posteriormente, Nicho Hinojosa llenó el auditorio con su característico estilo, llevando al público por un viaje de nostalgia, amor y gratitud. Padres de familia, parejas y maestros se conmovieron por igual con canciones que tocaron fibras íntimas y recordaron el poder de los afectos auténticos.
Este evento es testimonio de la visión del Grupo Henbord, un grupo que educa con el corazón. Con una matrícula superior a los 1,500 alumnos, Henbord se consolida como una de las instituciones educativas más importantes del sureste mexicano. Su filosofía va más allá de las aulas: apuesta por una formación integral que incluye el desarrollo académico, emocional, artístico y espiritual.
En Colegio ILAT, por ejemplo, los estudiantes practican todos los días ejercicios de meditación y mindfulness. Esta práctica constante fortalece la concentración, la paz interior y el bienestar emocional de los alumnos. La misma visión se extiende hacia la Preparatoria Henbord y la Universidad Henbord, donde se promueve una educación de vanguardia que no solo transmite conocimiento, sino que forma seres humanos con propósito.
Uno de los eslóganes que definen esta filosofía es: “Aquí enseñamos a los contadores a vender”. Esta simple frase resume una gran verdad: en Henbord, el aprendizaje es integral, útil, y enfocado en la vida real. Las materias extracurriculares, orientadas a la innovación, la creatividad y el emprendimiento, permiten a los alumnos recibir una formación que en otras instituciones tendrían que buscar por separado. En Henbord, lo encuentran todo en un solo lugar.
Lo ocurrido en estas dos noches de concierto con Nicho Hinojosa no es un hecho aislado. Es la expresión viva de una comunidad escolar que cree en los valores, en la música, en la convivencia y en el amor. Es una celebración del presente con la mirada puesta en el futuro: un futuro donde el respeto, la unión familiar y el compromiso social sean el eje de una nueva generación de ciudadanos.
Desde Periódico ESPACIO, celebramos estas iniciativas que van más allá del aula, que construyen tejido social, y que reafirman que educar es también saber abrazar, conmover y celebrar.




