En un fenómeno que desafía los prejuicios sobre la brecha tecnológica, los adultos mayores en México se han consolidado como los anfitriones mejor evaluados en la plataforma de hospedaje Airbnb, convirtiéndose en pilares del turismo comunitario y la economía digital.
Actualmente, más de 25 mil personas mayores de 60 años ofrecen estancias en todo el país, alcanzando una calificación promedio de 4.86 sobre 5, cifra que supera el promedio nacional. Este desempeño refleja un alto compromiso con la calidad, la atención personalizada y la seguridad que valoran los viajeros.
Superanfitriones que marcan diferencia
El profesionalismo de este grupo etario se confirma con un dato contundente: una cuarta parte de estos anfitriones cuenta con el distintivo de Superanfitrión, reconocimiento otorgado a quienes mantienen estándares elevados de servicio y satisfacción.
Dentro de este ecosistema, las mujeres tienen un papel protagónico, al representar 56% de los anfitriones mayores de 60 años. Para muchas, abrir las puertas de su hogar ha sido una alternativa ante contextos económicos complejos, pero también una oportunidad para compartir su riqueza cultural y mantenerse activas laboralmente.
Hospitalidad con rostro humano
Historias como la de Ana Lorena, originaria de Chihuahua y radicada en Guadalajara, ilustran el impacto de esta tendencia. Detalles sencillos —como el aroma del café por la mañana o una conversación honesta— crean vínculos tan profundos que muchos huéspedes regresan buscando ese trato familiar que difícilmente encuentran en otros segmentos del hospedaje.
Inclusión digital con impacto social
El éxito de los anfitriones mayores cobra especial relevancia en contextos urbanos como la Ciudad de México, donde viven alrededor de 1.5 millones de adultos mayores que enfrentan retos de conectividad y economía. Aunque 4 de cada 10 personas mayores de 65 años usan internet de forma habitual, su integración a la economía digital del turismo está construyendo comunidades más inclusivas.
El director general de Airbnb en México, Ángel Terral, ha destacado que esta tendencia demuestra el poder democratizador de la tecnología, al permitir que miles de personas se reinventen y participen activamente en la derrama económica del turismo.
Motor del turismo cultural y de naturaleza
Además de ser excelentes anfitriones, los adultos mayores impulsan el consumo de turismo cultural y de naturaleza. Durante 2025, los viajeros mayores de 60 años mostraron preferencia por destinos como Mérida, Oaxaca, Querétaro y la Ciudad de México; a nivel internacional, Madrid se posicionó como su lugar favorito.
Sus intereses se concentran en gastronomía, artes e historia, fortaleciendo la preservación de la identidad local y cerrando un círculo de intercambio cultural que beneficia tanto a quienes reciben como a quienes viajan.
Ingresos, compañía y calidad turística
La presencia de adultos mayores en la plataforma no solo complementa ingresos en un país donde 31% de este sector enfrenta condiciones de pobreza, sino que combate el aislamiento social al fomentar encuentros intergeneracionales.
Al final, la excelencia que proyectan confirma que la experiencia de vida y la hospitalidad ejercida con el corazónelevan la calidad de la oferta turística. Así, los adultos mayores enriquecen el panorama social de México, demostrando que la edad es un valor agregado indiscutible en la hospitalidad moderna.




