Por: María José Cadena
Internacionalista, reportera y productora de ENCADENA.
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Twitter: @MariaJoseCadena
Quintana Roo será reconocido a nivel mundial como una marca-destino de alto nivel por sus maravillosas playas, recursos naturales, calidez en el servicio e imperiosos hoteles, cualidades que a muchos ciudadanos les genera orgullo y engrandece egos.
La realidad es que en nuestro destino habitan dos realidades: la de las bondades naturales utilizadas para el lujo y crear una “burbuja” de seguridad, y la de la crueldad humana provocada por la explotación y abuso sexual infantil.
Hace unos días, desde ENCADENA, tuvimos la oportunidad de platicar con Paola Albarrán y Fernando “Chobi” Landeros, quién es reconocido por su labor altruista desde hace cuarenta años en los Centros de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT) en México. La pareja presentó la Fundación Freedom en el combate de la explotación sexual infantil.
Los datos, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, son realmente desgarradores, debido a que México se ha convertido en el principal país exportador y generador de pornografía infantil, el principal proveedor de explotación sexual infantil y el índice más alto de abuso sexual infantil.
Si estos hechos no son lo suficientemente alarmantes, Quintana Roo se ubica en el primer lugar de esta serie de delitos contra la niñez. En pocas palabras, nuestro destino y hogar es el epicentro mundial de un esquema de explotación sexual infantil internacional que genera miles de millones de dólares anuales al crimen organizado.
El fiscal general del Estado, Óscar Montes de Oca, estuvo presente en la reunión de Fundación Freedom para hablar sobre la detención y desmantelamiento de distintos grupos que operaban en Quintana Roo, incluyendo a personas influyentes y políticos. Aun así, no es suficiente; necesitamos hacerle frente a la idea de encontrarnos en el epicentro de un acto tan horrible como la explotación sexual infantil. Volvernos aliadas y aliados, desde el lugar que a cada quien le toca, prevenir el abuso, aprender a detectar posibles casos (esto va para restaurantes, hoteles y “airbnb’s”) y cuidar a nuestra niñez, ya que, lamentablemente, nadie está exento en un país donde el 70 por ciento de los casos de abuso infantil provienen del círculo más cercano a la persona menor de edad.
Parece pesadilla, pero es nuestra realidad.




