Nunca deja de asombrarme como nuestras vidas se rigen a través de conceptos, ideas, dogmas, calendarios. Doce meses se transforman en un año con base en movimientos de rotación y traslación del Planeta Tierra en el sistema solar.
Convertimos los cambios del medio ambiente, el clima, la fauna y flora en estaciones que varían dependiendo del hemisferio dónde nos encontremos. Y para muchas y muchos de nosotros, dentro de las ocho mil millones de personas que habitamos este punto azul del Universo, comienza el año 2023, o el año que creemos necesitar.
Han transcurrido, tres años desde el comienzo de una pandemia que ha marcado un antes y después en las vidas del colectivo global. Y, aun así, los retos personales, profesionales, los cambios políticos, los desafíos medioambientales o las guerras no se han frenado. Tres años han sido suficientes para elevar drásticamente las enfermedades relacionadas con la salud mental, la violencia doméstica, o marcar a las infancias por la reclusión, falta de socialización o el rezago escolar.
Apenas vislumbramos un mundo donde podemos cohabitar con virus que eran extraños y hoy, gracias a la ciencia, son prevenibles y manejables. Un mundo donde el uso de una mascarilla puede ayudarte a prevenir otro tipo de enfermedades respiratorias o evitar contagiar a las demás personas en caso de presentar síntomas (aunque esta práctica se usaba en Asia desde hace veinte años), hoy es normalizada en Occidente.
Podemos ver un mundo ávido por recorrer kilómetros en aviones, trenes y barcos. Todas las personas nos sentimos ávidas por abrazar, conectar, festejar, reencontrarnos y conocernos.
Creo que el año 2023 es la idea que todas, todos y todes necesitamos, aunque sea una ilusión y seamos simplemente organismos en un planeta que gira alrededor del Sol.
El año 2023 es el momento para tirar esas listas interminables (e inalcanzables) de metas que solo nos frustran o dejamos a un lado en febrero.
El 2023 es para aprender a ser personas compasivas, escribir propósitos tan sencillos como ver a los ojos a los demás y estar más presentes en cada momento.
El 2023 será un año de formar comunidad, consolidarla, comprender que todas las personas llegamos solas, pero sobrevivimos en conjunto. Formar comunidad es el cambio de sobrevivir a vivir en plenitud, compartiendo espacios seguros.
Lo necesitamos. Y podemos lograrlo.




